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Ejercicio de meditación para obtener las respuestas que necesitas

Los sabios meditadores dicen siempre que todas las respuestas están en tu interior y que la sabiduría está en ti. Que el poder está en ti. Pero nunca explican qué es exactamente el interior ni cómo se consigue ese poder.


¿A qué se refieren? ¿A mi cuerpo por dentro? No, claro. Entonces, ¿a mi mente, mis emociones, mis reflexiones? ¡Podrían ser más claros, señores sabios espirituales!

Veinte años he tardado en descubrir que el interior no es la mente, ni las emociones, ni las reflexiones... sino todo lo contrario. Cuanta menos mente hay, más interior descubres. O si lo prefieres, más sabiduría. Mejor aún: más espacio para la sabiduría. 

¡Guau! ¡Qué bien suena eso! ¿Y cómo consigo menos mente? No te descubro nada si te digo que la meditación es un camino. Pero volvemos a lo mismo: meditar es difícil, nadie te explica cómo hacerlo, los pensamientos van y vienen y no hay quien los pare, hay que ponerse en posturas de loto imposibles y luego te duelen las rodillas, no tienes tiempo...  Bla, bla, bla. Ahí tienes a la mente poniendo mil excusas. Pero, en parte, tiene razón. 

Pues voy explicarte un sencillo ejercicio con el que es muy fácil parar la mente y conectarte a la gran red de la sabiduría cósmica. Y no hace falta encender una vela y quedarte absorto mirándola, ni adoptar la postura del loto, ni colocar los dedos en posiciones múdricas, ni nada por el estilo. ¡Hey!, si prefieres una postura especial y estás cómodo, mejor que mejor... Pero puede ser incluso tumbado en la cama unos minutos. Más fácil, imposible. 

Ejercicio de meditación para conectar con la red cósmica

Primero, debes entrenarte para crear un espacio sin mente. Para conseguirlo, necesitas poner alguna trampa a tu mente. Lánzale la siguiente pregunta: «¿Cuál será mi siguiente pensamiento?». Espera y espera hasta que ese nuevo pensamiento aparezca.

Cuando sitúas tu mente justo en ese «modo de espera», se abre un diminuto hueco en el que no estás pensando nada, sino solo esperando un nuevo pensamiento. Ahí tienes la clave. Has entrado por milésimas de segundo en la red cósmica.

Ahora, practica varias veces esforzándote en que esa "espera" sea cada vez más larga. Ese momento se hará cada vez más amplio y te resultará más fácil mantenerte ahí por un tiempo inconcreto. Recuerda: tienes un pensamiento ("tengo que comprar pan", por ejemplo) y le preguntas a tu mente, "¿cuál viene ahora?". Esperas y te quedas cada vez más rato en esa espera.

Cuando tengas un poco de práctica, siéntate en un lugar tranquilo y lanza a tu mente una pregunta sobre algo que te inquiete: "¿cómo soluciono este problema?", "¿qué hago con esto?"… O cualquier otro tema que te angustie o sobre el cual necesites una respuesta vital, importante para ti y tu bienestar como persona. No preguntes chorradas: no servirá y pierdes una energía preciosa. Además, debe ser solo una pregunta, no varias.

Cuando hayas lanzado tu pregunta en silencio, pon tu mente en el «modo de espera» que has aprendido antes. Si divaga, vuelve a lanzar tu pregunta vital y busca de nuevo ese espacio de intensa calma.

Te advierto de que las repuestas no suelen ser inmediatas. Posiblemente te vendrán de forma intuitiva en los días posteriores. A veces te vendrá una idea y dirás: "¡Eso es!". Pero otras veces la respuesta te llegará al leer un libro o escuchar una canción o viendo una película. Algo te llamará poderosamente la atención (quizá solo una frase) y ¡ahí estará tu respuesta! Pero, ¡ojo!, debes estar muy atento a las señales porque muchas veces "the answer, my friend, is blowing in the wind". 


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