Ir al contenido principal

Vive el presente, te abrirá las puertas al bienestar

Una mirada más atenta puede ayudar a descubrir que la mayoría de las veces no se necesita mucho más de lo que ya se tiene. 

Mercedes de la Rosa

Disfrutar de las cosas sencillas del día a día es uno de los placeres que proporcionan mayor plenitud. No obstante, son muchas las razones por las que se puede perder la habilidad de verlas y valorarlas, como un ritmo de vida acelerado, el estar muy pendiente de los dispositivos electrónicos o la facilidad de la mente para idear planes futuros.

Es habitual proyectar alguna vez la propia felicidad en grandes sucesos que se supone que están por venir. "Seré feliz cuando consiga un trabajo mejor", "cuando encuentre una pareja", "cuando pueda irme de vacaciones", "cuando me mude a una casa más grande", se dice a menudo. Y, mientras se espera la llegada del anhelado momento que se cree que nos va a hacer felices, es fácil perderse la verdadera vida: la que tenemos delante, la nuestra, la de los pequeños momentos que construyen el día a día y que posibilitan sentirse pleno y vital.

Cualquier persona tiene la capacidad de ser feliz con independencia de cuáles sean sus circunstancias. Es más: la felicidad y la plenitud constituyen el estado natural del ser humano y están en la base de todo lo que hacemos, desde lo más cotidiano, sencillo y simple, hasta lo más extraordinario.

El problema surge cuando se condiciona el propio bienestar a situaciones, vivencias o estatus concretos que se cree que lo pueden proporcionar. Uno se pasa la vida buscando la felicidad fuera, vinculándola a unos resultados o a unas hipotéticas circunstancias futuras, o la condiciona al "qué dirán". Pero cuando consigue aquello que quería puede que tampoco se sienta feliz.

Sentirse bien depende solo de uno, de nada ni de nadie más. Y poderlo hacer radica en saber reconocer la grandeza de la vida en nuestro interior, y en las sencillas y pequeñas cosas de la vida.

Nuestra habilidad innata

Un rayo de sol, una tarde en buena compañía, un paseo, regar una planta, la sonrisa de un niño, la lectura de un libro, cocinar para amigos: cada una de estas vivencias, que se repiten una y otra vez, ofrecen una oportunidad de sentir esa grandeza, pero no siempre se sabe o se puede vivirlas así.
A veces se da por hecho que son cosas que ocurren y no se les da el valor que poseen. Se tienen delante, se participa en ellas, pero no se ven, o no se fluye con ellas. Probablemente la mente ande demasiado ocupada haciendo planes, pensando en qué pasará cuando se logre tal cosa o qué dejará de suceder si no se logra.

O puede que se esté estresado tratando de cumplir con una agenda sin resquicios o con una larga lista de tareas pendientes, o que algún dispositivo electrónico tenga cautiva la atención. Sea lo que sea, no se percibe lo que acontece y florece a nuestro alrededor, la belleza de cada momento, justamente lo que convierte la vida en algo maravilloso y único.

Nacemos con la capacidad de disfrutar de cada instante y vivirlo de manera especial. Si observamos a un niño, nos damos cuenta de que se maravilla con cualquier juego u objeto por muy sencillo o repetitivo que sea. No importa si lo ha experimentado una o cien veces, su atención está plenamente centrada en ese momento, y su capacidad de gozo es total. Entrega toda su atención, su energía y su amor a lo que experimenta, sin interpretar ni anticipar lo que vendrá después: simplemente, lo vive.

Sin embargo, a medida que el niño crece, empieza a creer que la felicidad es una consecuencia de las diferentes situaciones que vive, y entonces comienza a proyectar la felicidad en las cosas que cree que le van a brindar esa plenitud, cosas "grandes" e "importantes". Olvida que eso que tanto anhela ya está dentro de él, solo hace falta reconocerlo y vivirlo cada día.

Del tener al ser

Uno de los grandes obstáculos que en el mundo actual impiden disfrutar de las cosas más simples es que se ha cimentado la felicidad en el "tener" en lugar de en el "ser". Creemos necesitar mucho más de lo que realmente se precisa. Nuestra cultura asocia el éxito a un estatus, a unos logros materiales y a un reconocimiento que llevan fácilmente a la comparación y al sufrimiento.
Si se tienen familiares, amigos o vecinos que han logrado esto o lo otro, se persigue algo parecido. Y, si no se logra, llega la frustración. Esto explica que, a pesar de que nunca antes en la historia habíamos atesorado tanta riqueza material, tampoco habíamos llegado a grados tan altos de insatisfacción personal.

Los niveles de ansiedad y estrés que se dan en la sociedad de hoy evidencian que algo falla en nuestro intento de ser felices. Todo apunta a que buscamos la felicidad en el lugar equivocado. Esta afirmación ha sido avalada en las últimas décadas por decenas de estudios tanto científicos como psicológicos.

¿Cómo se explica que los habitantes de las barriadas más pobres de Manila digan ser más felices que los de la multimillonaria Hong Kong, cuya renta per cápita media es veinte veces mayor? ¿O que personas con enfermedades crónicas puedan sentirse más plenas que personas sanas? ¿O que un millonario por un juego de azar al cabo de poco tiempo no se sienta mejor que el resto?

Comentarios

Entradas populares de este blog

Mindfulness: preguntas y respuestas

  El mindfulness tiene sus raíces en la filosofía oriental y se ha traducido al castellano como atención plena. En los últimos años se ha popularizado considerablemente en occidente: se menciona en todo tipo de publicaciones; se imparte en numerosos centros, incluso en empresas, colegios, etc. Pese a ello, es difícil encontrar una única definición sobre qué es mindfulness. Por ejemplo, algunas fuentes indican que el mindfulness es una forma de practicar meditación, mientras que otras aducen lo contrario. Y es que se trata tanto de una actividad como de un estado que se puede alcanzar. Por otro lado, encontramos diversas formas de practicarlo o de alcanzar ese estado de atención plena. Para practicarlo suelen proponerse determinados ejercicios. Son típicos los de la uva pasa o la llama de la vela, pero también hay otros ejercicios más genéricos, en los que simplemente se nos indica que focalicemos y sostengamos nuestra atención en una actividad cotidiana que estemos llevando a cabo,...

Sobrevivir al éxito

El éxito cuando no se enfrenta con sentido común puede tocar teclas de nuestro ego que termina afectando nuestra percepción de la realidad Por Moris Beracha .-  En algunas conversaciones es común que surja el tema de cómo afrontar el éxito. Al principio me asombra esta pregunta porque uno podría pensar que la curiosidad de las personas se centra más en cómo afrontar el dolor. Luego entendí que el éxito es un deseo que todos los seres humanos tienen. No está mal pensar en él como la culminación de manera positiva de una tarea o un deseo hecho realidad, el problema comienza cuando el éxito afecta nuestro ego. Es muy común ver entre nosotros los humanos lo bien que podemos enfrentar los problemas pero también es común ver lo difícil que se nos hace enfrentar el éxito . Como bien se ha dicho "Nada corrompe más a una persona que el poder".  El éxito cuando no se enfrenta con sentido común puede tocar teclas de nuestro ego que termina afectando nuestra percepción...

Qué es Mindfulness: historia y orígenes de una disciplina transformadora

  “La atención plena es estar completamente despiertos en nuestras vidas. Se trata de percibir la exquisita intensidad de cada momento. Nos sentimos más vivos. También tenemos acceso inmediato a nuestros propios recursos internos, de gran alcance para la introspección, la transformación y la curación”: J.K.Zinn “Mindfulness” significa Atención Plena o Conciencia Plena. La práctica de la atención plena en la vida cotidiana, constituye el fundamento de esta disciplina. Mindfulness es un estado de atención intencional, plena y totalizadora al momento presente, con una actitud de aceptación, ecuanimidad, no identificación y no juicio. Es la conciencia que emerge cuando prestamos atención en forma deliberada al momento presente, sin juzgarlo y aceptando lo que haya en él. Es la acción plena e intuitiva en el fluir de la existencia. Sin distracciones, escapatorias, fantasías o abstracciones. Es la intención renovada de momento a momento, de prestar atención al presente con una actit...