
Por Moris Beracha.-
La meditación proporciona todo tipo de beneficios y por eso cada
vez más personas se han embarcado en la misión de iniciar con la práctica del
Mindfulness o Atención consciente. La respiración, las emociones y la posición
son algunos de los factores básicos a observar para ayudarte a iniciar con la
meditación.
Cuando se
medita, la respiración no funciona para “calmar tu mente”, sino para que puedas
apreciar las sensaciones que obtienes durante la respiración.
En cuanto a la
posición, se deben relajar los brazos y hombros, y dejar descansar las manos
sobre los muslos. Según el maestro zen vietnamita, Thich Nhat Hanh, es
recomendable alternar la posición de las manos y colocar una mano sobre la otra
en tu regazo.
De encontrarse
sentado en una silla, los pies deben estar planos sobre el suelo y la espalda
derecha. En caso de que se medite con las piernas cruzadas, las rodillas deben
estar debajo de la cadera. Se puede usar un cojín para ganar altura.
Según un estudio
de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), las personas que
practican meditación con regularidad han mostrado un aumento en las regiones
del cerebro asociadas con la regulación emocional. “La habilidad de cultivar
emociones positivas y mantener una estabilidad emocional está vinculada al
crecimiento de volumen en estas regiones en las personas que practican
meditación frecuentemente”, reveló el estudio.
Hay que tener
presente que la meditación no es un asunto de duración, sino de frecuencia. Una
persona no se hace fuerte sólo levantando una pesa de gran pesa una sola vez,
se debe practicar regularmente. Sesiones de 5 a 10 minutos son un excelente
comienzo.
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